jueves, 17 de febrero de 2011

Camino Primitivo: las notas (16 y 17)

16
-¿Y vas solo?
Tendrá unos cincuenta y tantos años, va vestido de oscuro aunque se muestra jovial en el trato, y lleva en la mano un par de libros de teología. El cura de la parroquia. Así que seguimos hablando un rato, junto a la tapia del pequeño cementerio, con la ciudad de Lugo ya a la vista y el día amenazando lluvia.
-¿Y cómo es que se te ha ocurrido hacer el Camino solo dos semanas después de que haya finalizado el Año Santo?
-Pues mire, me alegro de que me haga esta pregunta.

17
-¿El bocadillo lo quiere de chorizo normal o de chorizón?​
-¿Cómo dice?
Yo lo que quería era simplemente poder comer algo sin perder en ello mucho tiempo ni tener que preocuparme por nada, mucho menos tener que tomar decisiones importantes. Por eso he pedido un bocadillo de chorizo y me he sentado en la barra. Si lo llego a saber, paso de largo por Lugo y cruzo el Miño sin pararme. Menos mal que el dueño de la taberna, que se ve que me entiende, interviene para aconsejarme que mejor de chorizón.
-Y ya de paso, déme uno de esas raciones de callos que toma todo el mundo.
Es domingo y, además, la hora de comer, así que la taberna está llena de gente. E​n la tele dan un partido de segunda división, pero apenas se oye. Un ciclista entra y pide un aquarius y le sirven también una ración de callos que se toma de pie en un rincón.​ Una mujer joven se acerca y la señora que está tras la barra le dice que en la taberna no tienen servicio de mesas, que si quiere algo que venga a pedirlo y se lo lleve ella misma. ​
Me termino el bocadillo y pido un café y, ya de paso, la cuenta, que quiero llegar s San Román de Retorta antes de que se ponga a llover.
-Tres euros con diez.
-¿Me has cobrado los callos?
-Eso no cuesta nada.
-Ah, pues qué bien.​

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