domingo, 20 de febrero de 2011

Camino Primitivo: las notas (19)

19
La aldea de San Román de Retorta la conforman media docena de casas diseminadas aquí y allí. El albergue está aquí y el bar, maldita sea, allí. Así que si quiero tomarme un café con leche antes de irme a dormir no me queda otra que desandar casi un kilómetro de camino. A oscuras y lloviznando.
Llegado a San Román de Retorta, al peregrino se le abren tres posibilidades. La primera, continuar por la ruta oficial por Ferreira y Merlán hasta Melide, donde el Camino Primitivo se une con el Francés. La segunda, un poco más larga, aunque quizás más cómoda, es seguir la carretera y unirse al Camino Francés en Palas de Rey para continuar desde allí hasta Melide. La tercera es tomar la antigua calzada romana, de la que ya no queda más que algún vestigio escondido, pero que tiene la ventaja de acortar la ruta hasta Ferreira un buen par de kilómetros.
El dueño del bar de Sán Román es partidario de que los peregrios sigan la calzada romana. Dice que aunque el camino oficial esté marcado por otro sitio, en la antigüedad la gente siempre iba por la calzada romana, que para algo estaba. La existencia de la calzada la recuerda la réplica de un miliario dedicado a Calígula que se levanta a la entrada de San Román y del que el dueño del bar tiene una foto en la pared. Para terminar de convencerme me enseña libros sobre la historia del lugar y abre una carpeta y entre otros muchos papeles saca otra foto de una estela funeraria que hace años se encontró allí enfrente mismo. Digo yo que con bastante menos material que este se ha escrito más de un bestseller de esos que tratan sobre sociedades secretas, enigmas milenarios y conspiraciones a escala mundial. El dueño del bar daría para un buen personaje secundario.
-¿Quiere un pincho de queso antes de tomarse el café?

0 comentarios: