martes, 8 de febrero de 2011

Camino Primitivo: las notas (9)

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Si hay algo que ya empiezo a odiar, y eso que este solo es mi tercer día, es tener que meter cada mañana el puto saco de dormir en su funda. Y hoy encima lo tengo que hacer a oscuras.

El albergue de Pola de Allande ocupa el edificio de lo que antes fueron las escuelas del pueblo. El hospitalero lo abre cuando llegan peregrinos y después de tomar nota de sus nombres, sellarles la credencial y cobrarles tres euros (el orden suele ser este), se marcha dejándolo abierto. No entrega llave alguna a los peregrinos porque dice que como el cuartelillo de la Guardia Civil está al lado mismo allí no roba nadie.

El albergue tiene un único dormitorio con un montón de literas. La mía está en un rincón, en el extremo opuesto a donde duermen los tres peregrinos de Valladolid, que como llegaron antes se cogieron las que están más cercanas a los radiadores. Como ellos no tenían la menor intención de levantarse a las seis y media procuro apañármelas para vestirme a tientas. Al final, tras hacer y deshacer la mochila dos veces porque no encuentro un montón de cosas, acabo encendiendo la luz de la linterna frontal. Tardo un poco en hacerlo porque la linterna era precisamente la primera cosa que no encontraba.
Me doy cuenta de que no soy el único que está despierto. Uno de lo peregrinos de Valladolid ronca ruidosamente y otro chasquea la lengua una y otra vez para intentar que deje de hacerlo. No sé qué base científica tendrá ese método, pero por un momento parece que funciona. Ya solo me faltaba esto: que después de estar toda la noche roncando el muy cabrón parara justo cuando me voy. Me quedo a esperar, contando los segundos desde el último ronquido. Quince, dieciséis, diecisiete...

Mientras cierro la puerta oigo a su compañero chasquear nuevamente la lengua.​

3 comentarios:

cierzo dijo...

El chasquido de la lengua produce microdespertares, Bernardo, al recuperar levemente la consciencia notas la molestia de tu propio ronquido en la garganta y dejas de hacerlo el tiempo justo que tardas en volver a dormirte más profundamente.

Dani dijo...

Me lo estoy pasando pipa leyéndolas todas de corrido, jajaja. ¿Al final paró?

Bernardo José Mora dijo...

Supongo que no, pero yo ya estaba fuera.