jueves, 24 de febrero de 2011

Camino Primitivo: las notas (la última)

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Toma mi credencial y la extiende sujetándola con ambas manos. La oficina del peregrino de Santiago ya no está donde estaba la primera vez que llegué a ella para solicitar la compostela. He tenido que preguntar a dos personas. La primera tampoco sabía dónde estaba.
-¿Viene desde Oviedo?
-Sí.
-¿Por el Primitivo?
-¿Por dónde si no?
​Tampoco es un cura el que está hoy tras el mostrador. La que comprueba rutinariamente que en mi credencial estén los sellos reglamentarios es una chica.
-¿Y a pie?
-Por supuesto.
-¿Todo el camino?
-Pues claro.
Y después de introducir unos datos en el ordenador -tampoco tenía ordenador el cura de antes-, saca una compostela de un cajón y empieza a escribir mi nombre en ella.
-¿Pero no me vas a preguntar si lo he hecho por motivos religiosos?

4 comentarios:

Dani dijo...

¿Y cuál fue el motivo D. Bernardo? Me ha encantado esta serie de entradas... ¿y ahora?

Bernardo José Mora dijo...

Digamos que "entrenamiento espiritual".
¿Ahora? Quiero hacer algo más en el mismo plan antes de Antibes. eA ver si encuentro algo interesante en algún mapa.

Anónimo dijo...

Totalmente distinto a lo que hacías hasta la fecha para entrenar Antibes ....

A mí también me han gustado estas entradas. Al principio pensaba ; ¿ Cuál será el hilo temático ?
Esto del comer y del dormir ocupa el centro de la narración...con su parte de picaresca ...
Luego el mundo exterior volvió a aparecer bajo forma de telediarios y de brevísimos intercambios -monólogos ,con otros caminantes solitarios....
Y al final del camino, unas líneas sobre aquellos que no llegaron , y la conclusión ... Todo muy escueto para meditar entre líneas ....
¿ Qué tal la vuelta a casa y a la civilización ?
Sandra

Bernardo José Mora dijo...

Estas notas son eso, textos elaborados a partir de notas que escribí en un cuaderno sobre cosas que me llamaron la atención. He intentado que fueran los más breves posible para no cansar a nadie, especialmente a mí, que encima las he escrito gratis et amore. Tampoco me creo con derecho a aburrir al personal con reflexiones personales que a nadie interesan, así que me he limitado a contar pequeñas historias intrascendentes con más sentido del humor que moraleja.
Y no he vuelto a la civilización porque en el fondo nunca me fui. De hecho, de lo que más he hablado en estas notas es de esos momentos en que el camino confluye con la civilización y se aleja un tanto de esa pretendida experiencia de enriquecimietno interior que blablablá. De esto último ya han escrito Paulo Coelho y Shirley MacLaine.