martes, 6 de diciembre de 2016

Empiezan fuerte

El pasado día 4 inició su andadura Top-Sport, un nuevo digital dedicado al deporte mallorquín. Lo dirige un histórico del periodismo como es Miguel Vidal y, como puede verse, empiezan fuerte.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

El túnel del tiempo

Internet tiene esto. A veces el pasado viene a tu encuentro. En 2000 se celebró en Epinal (Alsacia) una prueba de 72 horas de marcha. Acudí más con la idea de pasar un fin de semana algo largo con mis amigos que con la intención de lograr un buen resultado. Al final solo participamos tres marchadores en la categoría individual (había también una categoría de relevos) y yo cubrí un total de 257 km. Hace unos días alguien compartió en Facebook este vídeo.
video

domingo, 16 de octubre de 2016

2/3 Palma de Mallorca Marathon

Palma de Mallorca Marathon. Campeonato de Baleares. Salgo con la idea de hacer 28 km porque es un kilómetro que me cae cerca de casa, y lo cumplo a duras penas. Al final, 3 horas 15. No digo más.
Foto: Frequent Shooter.

viernes, 26 de agosto de 2016

Camino a caravaca (y IV)


Caravaca conserva un trozo de la cruz de Cristo desde mediados del siglo XIII, aunque el que hoy se guarda en la basílica no es el original que dos ángeles le presentaron al alimón al rey almohade Abu-Ceyt, que al verlo se convirtió ipso-facto, porque ese se lo llevaron unos ladrones en 1934 y de él nunca más se supo. El de ahora es uno de repuesto que tenían en el Vaticano y que el Papa Pio XII les regaló en 1945 a los murcianos para que se les quitara el disgusto. Según se cuenta, este lo encontró Santa Elena, madre del emperador Constantino, en el mismísimo Gólgota allá por el siglo IV. Por un trozo de la cruz más o menos está claro que en el Vaticano no estaban. Del valor incalculable de la Vera Cruz da una idea el hecho de que en las tiendas de recuerdos se venden cruces de imitaciôn por hasta diez euros. 
–¿Y esas que son un imán para nevera? 
–De uno y de dos.

Camino a Caravaca (III)

Cuando en los aviones todavía se ofrecían caramelos a los pasajeros yo siempre le cogía dos a la azafata por si acaso uno me salía de anís. Las probabilidades de que me salieran los dos de anís eran escasas, pero alguna vez pasó. Contrariamente a lo que uno tendería a pensar, el famoso copón de Bullas no debe su arraigo popular a la creencia de que pudiera haber contenido alguna vez la sangre de Cristo, sino al pelotazo de anís que los hombres del lugar se servían en él antes de salir a arar el campo cada mañana. Como hoy he vuelto a madrugar, a Bullas llego a la hora de desayunar, así que lo primero que hago es salirme de la vía verde y entrar en un bar.
–¿Qué va a ser?
–Un café con leche y dejémonos de historias.