jueves, 19 de julio de 2007

Cuarenta

Siete de la mañana. 23 grados y subiendo. Desde este momento y hasta las doce y unos minutos, cuarenta kilómetros distribuidos de la siguiente manera: veinte de ida y veinte de vuelta. A la espalda, una bolsa con un botellín de agua y medio bocadillo (fiambre de pavo). Por el camino, tres fuentes. El isostar, en la nevera. Menos de dos meses para Roubaix.

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