viernes, 4 de mayo de 2012

El valor de las cosas

Pablo Vega ha plasmado en su blog una serie de reflexiones sobre el deporte que me han llevado a hacer las mías propias. En los últimos tiempos, como dice Pablo en la primera de sus reflexiones -que es la que yo continúo aquí a mi manera-, se ha diversificado tanto el panorama deportivo, con el nacimiento de nuevos deportes, de nuevas especialidades dentro de un mismo deporte, y de nuevos ámbitos de competición, que se hace difícil establecer el valor real (objetivo) de una victoria. Llevándolo a nuestro terreno: 
-¿Qué valor objetivo hay que darle a las pruebas de marcha de gran fondo, que se celebran en unos pocos países del mundo, de manera totalmente amateur y por atletas que en su mayoría hace años ya que dejaron atrás su época de mayor dedicación?
 -¿Qué valor objetivo hay que darle también a los campeonatos de veteranos, con su sinfín de categorias (que permiten, aunque parezca mentira, que alguien pueda ser campeón de la suya aunque sea vencido por alguien diez años mayor) y a los que acude una parte ínfima de los veteranos existentes en el mundo, condicionados por los costes de los viajes, que deben asumir directamente?
-¿Qué valor objetivo hay que darle a las propias pruebas de marcha del calendario de la IAAF, que a su limitada implantación geográfica unen el hecho de que están dominadas por atletas de países en los que funciona un cierto profesionalismo de estado, y que para colmo se disputan en el convencimiento general de que nadie respeta el reglamento? 
Al final, supongo, todo se reduce a una mera cuestión de honestidad. La de uno consigo mismo.

1 comentarios:

José Osvaldo Fernández dijo...

Nada tengo que aportar a tu comentario, más que suscribirlo, enérgicamente y con extrema convicción, de la A a la Z.