sábado, 28 de julio de 2012

Liverpool Street (I)

Me quedo a ver la ceremonia de apertura solo porque en las apuestas sobre quién será el encargado de encender el pebetero el favorito es nada menos que Roger Bannister y no sé qué me pasa que últimamente estoy hecho un sentimental. Las ceremonias de apertura me resultan todas un coñazo, pero por nada del mundo quisiera perderme uno de los pocos momentos que pueden resultar emotivos entre tanta coreografía absurda y tanto desfile interminable. Ya me perdí en 1996 cómo Muhammad Ali encendía el pebetero del estadio olímpico de Atlanta y eso es algo que nunca me he perdonado.

Pero después de casi cuatro horas de retrasmisión en las que lo mejor ha sido precisamente lo que se ha emitido grabado, me voy a dormir con la primera decepción de estos Juegos. El único consuelo que me ha quedado es que allí, sujetando la bandera olímpica, estaba otra vez Alí, al que Ernest Riveras, comentarista de RTVE, se ha referido como el mejor deportista del siglo XX. Por fin alguien más se atreve a decirlo.

1 comentarios:

Kiko Rodriguez dijo...

A mi me ha sobrado el 80% de la ceremonia. Me quedo solo con el desfile y lo de Mr. Bean. Lo mas decepcionante es que a Paul McCartney se le ha olvidado la letra.