lunes, 25 de noviembre de 2013

El reto imposible

Maratones, ultramaratones, ironmanes, travesías, ascensiones y descensos en tiempo récord, vueltas a España, al mundo, a la Luna... Pero todavía hoy sigo sin ver que nadie haya acometido el reto más grande de todos. El reto con el que no podrían ni Josef Ajram, ni Ricardo Abad, ni Serge Girard, ni todos esos otros arrojados deportistas que tanta admiración despiertan: el reto imposible. 
Lo propongo aquí y ahora. Consistiría en plantearse un reto, prepararlo, llevarlo a cabo, finalizarlo con éxito y no contarle nada a nadie. A ver si hay huevos.

16 comentarios:

José Osvaldo Fernández dijo...

Buff...

Cierto.

No hay nadie con cojones suficientes como para hacer eso sin atragantarse.

fausto dijo...

Y quien ha dicho que no se ha hecho? es como el crimen perfecto, deja de serlo cuando se cuenta

bjosemora dijo...

Conociendo el percal, podríamos decir que es posible, pero no probable.

Roberto dijo...

Fausto tiene razón, no se puede demostrar que algo no exista.

bjosemora dijo...

O como decía aquel otro en la Antigüedad: "Es cierto porque es imposible".

Anónimo dijo...

Venga Bernardo !!! No se puede ni explicar en un breve apunte en el facebook...ni un misero twit...pues vaya gracia... Además seguro que el último día del reto...va un amigo y se chiva en el cyber-space !!! ;-)

bjosemora dijo...

¿Ves como se trata de un reto imposible?

ultraparis.blogspot.com dijo...

cuando no habia facebook ni twitter más de un reto se quedava en el anonimato ahora es más difícil porque sólo que lo cuentes a una persona al dia siguiente lo pueden saber 1000 aunque no lo quieras; tienes razón que seria un reto bastante complicado actualmente; buena propuesta!

Suso dijo...

¿A que no tienes huevos a cerrar el blog y no contárselo a nadie?
No creo que sea malo comunicar...

Suso dijo...

La experiencia humana no tiene mucho sentido si no es transmitida y compartida: llegar al Polo Sur o cruzar la Antártida en invierno, escribir un buen poema o una novela, descubrir la vacuna del sida...
Tu blog está lleno de retos para mí porque soy incapaz de correr 42 en 4 horas.
Un abrazo.

bjosemora dijo...

Yo no digo que sea malo comunicar. Simplemente me pregunto si alguna gente haría las mismas cosas que hace si en sus planes no pudiera estar incluido contarlas. Y lo que me chirría en muchos casos no es que se cuente, sino cómo se cuenta. En este blog ha habido siempre mucho reto, pero por encima del reto siempre he procurado poner todavía mucho más sentido del humor. Creo que en muchos retos falta sentido del humor y sobra trascendencia (por lo demás, irreal, porque por desgraciano estamos hablando normalmete de ir al Polo o descubrir una vacuna).
Un abrazo

Suso dijo...

¿Te acuerdas de Vilabade y de aquella iglesia tan descomunal para un pueblo tan pequeño?
Sí, en el Primitivo, antes de llegar a Castroverde, donde no te cobraron las galletas.
Seguramente pasaste a las siete de la mañana por delante de mi casa haciendo ruido con los bastones.
Dormir en una capilla cercana es mejor que dormir en O Cádavo, tiene campo, sombra y agua fresca. Te quedó a la izquierda, antes de llegar a Vilabade.
Un abrazo.

bjosemora dijo...

Vaya si me acuerdo. A esas horas, en plena oscuridad, daba hasta miedo. Pero no hice ruido porque prefiero llevar las manos en los bolsillos y no llevaba bastones. A mis retos ya les he quitado últimamente bastante kilometraje porque ahora disfruto mas parádome en bares como aquel de Castroverde que en competir conmigo mismo (y ya no te digo si después de la caminata me puedo duchar, aunque sea en O Cadavo).
Un abrazo

Suso dijo...

Me ha gustado mucho tu forma de escribir, pausada, serena y desenfadada... tal cual viviste, seguro, la experiencia del camino.
En Galicia no suelen cobrar las tapas. Somos así.
Un abrazo y a luchar.


bjosemora dijo...

Si, con lo de las tapas me sentí un poco mal en Lugo cuando vi que a la gente le servían unas que parecían cojonudas y las pedí. No me di cuenta de que eran gratis y, por tanto, un tanto "discrecionales" por parte del dueño. Compensé dando las gracias varias veces.

Un abrazo y adelante con tus retos.

Pablo Vega dijo...

Yo creo que es principalmente una cuestión de prioridades, y de evolución personal también. Yo hice cosas (poquitas) y las conté, también era una época en la que tenía cierto grado de originalidad hacerlo. Era posiblemente un momento de reafirmación ante el exterior. Ahora sigo haciendo cosas y no las cuento. El exterior me da ya igual, se trata al 100% de "asuntos internos".

Me parece bien que la gente opte por el enfoque que quiera y que todo el mundo evolucione. No soy nadie para juzgar a nadie, aunque de vez en cuando algún palito cariñoso cae. ;-)