jueves, 9 de noviembre de 2006

Ni estas ni otras

Las de la foto son unas zapatillas de marcha. Las New Balance nosecuantos, concretamente. Yo soy un marchador, pero no uso zapatillas de marcha desde hace la tira de años. Ni siquiera uso las zapatillas propias de maratón o de carreras en asfalto que los marchadores fetén acostumbran a emplear a falta de unas especiales para marcha (que, dicho sea de paso, no llegan a todas partes). Todo ello tiene mucho que ver con el hecho de que mis principales mis objetivos están centrados en las pruebas de marcha de gran fondo. No hay zapatillas para marcha de gran fondo. Así las cosas, el criterio que utilizamos los marchadores de gran fondo a la hora de elegir un modelo de zapatillas es el de dejarnos de historias, no escuchar a nadie -mucho menos al vendedor-, y llevarnos siempre las que nos resulten más cómodas (y en todo caso, de un número o un número y medio más grande que el que es realmente el nuestro). La marcha de gran fondo no entiende de sofisticaciones. Y de mariconadas, las justas. Particularmente, suelo utilizar las zapatillas que en la planta de Deportes de los grandes almacenes se suelen colocar en los expositores con el epígrafe “Running ocasional”. Y me las pongo tanto para entrenar como para competir (con la excepción de las pruebas en pista, donde utilizo unas que están a medio camino entre las de competición de ruta y las de corredor ocasional que encontré en unas liquidaciones y que como tan solo acumulan un centenar de kilómetros al año me deberían durar hasta el día del Juicio). Los bueno de las zapatillas para "Running ocasional" es que es muy fácil encontrarlas en época de rebajas.

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