martes, 4 de septiembre de 2007

Echando cuentas

Con poco más de una semana por delante, me pongo a mirar mi cuaderno de entrenamientos haciendo sumas y restas intentando convencerme de que, a pesar de los calores del verano y todo eso, llegaré a las 28 horas de Roubaix más o menos bien preparado. A estas alturas, no es que entienda el entrenamiento como algo más mental que físico, que sería exagerado, pero si hay algo que tengo claro es que si uno es capaz de entrenar no porque tiene un plan que debe seguir sino porque siente la necesidad de salir cada día a la calle a marchar, al final acaba consiguiendo los resultados que busca, sin que sean tan importantes los kilómetros y las series que haya hecho. Según mis notas, empecé a entrenar el 5 de julio y hasta hoy no he dejado una sola fecha del calendario en blanco, con lo que son 62 días y 819 kilómetros. Nada del otro mundo, no nos vamos a engañar, pero repaso mi cuaderno, ya digo, y veo que en cuanto a volumen y calidad voy mejor a Roubaix de como fui a Malasia hace dos años. Y allí quedé segundo con 189 kilómetros en 24 horas.

1 comentarios:

la granota dijo...

Eso, eso, tú puedes. Un buen entrenamiento previo, una buena concentración, un buen "habituallamiento" y esto está hecho.