sábado, 1 de septiembre de 2007

Lo que podría ser y no es

Juzgar la marcha por televisión tiene sus ventajas y sus inconvenientes. La ventaja está en que a determinados atletas -los que van en cabeza, se entiende- los ves mucho más de lo que les ve un juez cualquiera. Le desventaja es que a otros, en cambio, apenas los ves, y que a unos y a otros, cuando los ves, lo haces con los ojos de las cámaras, cuya ubicación no siempre es la más adecuada para juzgar la marcha. Aunque a veces sí. Juzgando a simple vista, sin recurrir a imágenes ralentizadas, ni Denis Nizhegodorov, ni Alex Schwazer, ni Yohan Diniz, ni tampoco Nathan Deakes deberían haber terminado la prueba. Ninguno de los cuatro primeros. Y en cada uno de estos casos al menos uno de los jueces internacionales presentes en el circuito pensaba lo mismo que yo.
La prueba de 50km del mundial nos ha servido imágenes extaordinarias. Lágrimas de tristeza de un atleta que tenía que conformarse con una medalla de bronce junto a saltos de alegría de otro que había conseguido entrar en décimo lugar. Remontadas y hundimientos. Torrijas impresionantes. Marchadores que debían incluso pararse y hacer ejercicios para poder recuperar el aliento e intentar llegar al final y otros que se iban directamente en camilla. La marcha es espectacularmente bonita a veces. Coño, no nos conformemos. Hagamos que también sea creíble.

2 comentarios:

Wayi dijo...

A partir del Km36 los jueces debieron irse a almorzar y no volvieron...
El final de Nathan y Yohan de vergüenza.

la granota dijo...

Ehhh, que tampoco estabas tan atento...