viernes, 28 de diciembre de 2007

A, b y c


Leo, vía Ultrawalking, el resumen que del Clinic de Marcha realizado hace un par de semanas en el CAR de Sant Cugat ha confeccionado Jordi Ballesteros y anoto esto.
La TERCERA PARTE fue de comentario en el aula de la práctica, así como el pase de los 20 kms. masculinos y femeninos del último Cto. del Mundo disputado en Osaka. Tambien la élite comete errores, como allí se vió a cámara lenta.
El juicio de la marcha es complejo y afortunadamente los jueces están cada vez más y mejor preparados. O cambia el reglamento o los jueces se deben hacer más profesionales.
Cada vez somos más los que pedimos cambios y lo hacemos, además, visiblemente. Ahora bien, ¿cuáles deben ser estos cambios? Se me ocurren las siguientes posibilidades:
a) Utilizar el vídeo para juzgar las pruebas
b) Aumentar la distancia de las competiciones (lo que no excluye recurrir también al punto "a")
c) Permitir de forma explícita la pérdida de contacto.
Ya he dado mi opinión al respecto. La primera de las opciones, tomada aislaldamente -esto es, sin aumentar las distancias-, produciría un verdadero cataclismo. Nadie entendería que pudiera existir una disciplina atlética en la que, competición tras competición, la mayor parte de los participantes fueran descalificados (que es lo que ocurriría, toda vez que nadie renunciaría a marchar al límite de su técnica si sus capacidades le permitiesen llegar hasta ese punto). La tercera -que a muchos es la que les pide el cuerpo-, no haría otra cosa que convertir la marcha en una ridícula manera de correr (lo que ya es en buena parte, hay que reconocerlo), carente, además, de todo sentido, y equiparable a extravagancias como la carrera hacia atrás o a la pata coja.
¿Y la segunda? Sería sin duda la salvación de la marcha como disciplina seria y el final de su integración dentro del programa de las grandes competiciones atléticas.

2 comentarios:

Galindoweb dijo...

Otra alternativa sería permitir flexionar o perder contacto, sólo una de las dos. Es evidente que no se puede correr sin flexionar y sin perder contacto, pero ¿por qué pedir las dos cosas? Igual bastaba con una, y el marchador podía elegir cumplir la que mejor le viniera a su capacidad. Quizá Paquillo optara por perder contacto y no flexionar, y en cambio Bragado optara por flexionar y no perder contacto; lo digo por los problemas que suelen tener con los jueces.
Yo no creo que cuando descalifican a cualquiera de los dos, éstos marchadores vayan corriendo, creo que marchan fuera de la norma, pero marchan y no hacen carrera como un corredor, están en ese limbo tan difícil de reglamentar.
¿Seguimos pensando?

Bernardo José Mora dijo...

Seguiremos pensando. De hecho, vistos los cambios que ha habido en el reglamento de la marcha en el último siglo, si algo se ha hecho ha sido pensar (y discutir). Gracias por pasarte por aquí.