domingo, 13 de enero de 2008

Carnet de entrenamientos

"Yo no entreno nunca; salgo a correr todos los días". Esto lo dijo Jack Foster, un maratoniano neocelandés que, con 44 años, acabó en 17º lugar en la maratón de los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976. Es una frase que me gusta cada vez más porque a estas alturas de mi carrera deportiva me viene que ni para el pelo a la hora de ponerme a explicar cómo me entreno, que de eso se trata hoy. Para empezar, yo apenas planifico ya nada en lo que concierne a mis entrenamientos. Tengo la manía, sí, de salir también a marchar todos los días. Aunque tengo claro que para poder afrontar con ciertas garantías una prueba de 200km debo incluir al menos una sesión semanal de entre 40 y 50 kilómetros y eso procuro programármelo un tanto, el resto de los días normalmente me planto en la calle y decido sobre la marcha lo que voy a hacer. Al margen de eso, los fines de semana hago sesiones entre 15 y 25 km a lo que salga. A partir de las ocho y media de la mañana como muy tarde. Se trata de recorridos de ida y vuelta, más o menos medidos, en los que voy desperezándome en la ida para acabar soltándome en la vuelta, picado ya solo conmigo mismo porque en el fondo me resisto a aceptar que no podría lograr los tiempos de antes aunque quisiera.
Como lo anoto todo y me gusta comparar, he aprendido a valorar mi estado de forma a partir de esos entrenamientos solitarios de un par de horas y cuyos ritmos, entre una cosa y otra, me salen como mucho a un minuto por kilómetro más lentos que los que deberé llevar en competición.
Hoy, 18 kilómetros a 6:20 (empezando a 7:00 y acabando a 5:40). La verdad es que podría haber llegado a 20, pero tenía que pararme a por el periódico.

1 comentarios:

Vic dijo...

Yo salgo a correr. Mi período más largo de estos últimos años ha sido 3 meses saliendo regularmente, después viene el frío y los músculos se me atrofian o el estrés y necesito dormir porque si me paso de cansancio después no puedo dormir.
Te admiro porque tienes la santa voluntad de salir a entrenar religiosamente cada día.(Y con calzones cortos!)