viernes, 29 de agosto de 2008

El rey de la carretera

En las librerías de medio mundo está ya a la venta "The King of the Road", la autobiografía del marchador israelí Shaul Ladany. El subtítulo lo dice todo: "De Bergen Belsen a los Juegos Olímpicos".
En su poco más de medio siglo de existencia como estado moderno, Israel ha producido pocos marchadores de nivel internacional. El mejor de ellos ha sido sin duda alguna Shaul Ladany. Nacido el 2 de abril de 1936 en Belgrado, Ladany participó en dos Juegos Olímpicos. Fue 24º en los 50 km de México 68 con 5:01:06 y 19º, también en 50 km, en Munich 72 con 4:24:38.
Ese mismo año estableció el récord de Israel con 4:17:06, un récord que hoy continúa todavía vigente. (Como que en 1994, con 58 años, Ladany se proclamó una vez más campeón israelí de la distancia con 5:46:25.) Habitual participante en pruebas de 50 millas y 100 km, en 1973 pasó a formar parte de la hermandad de centuriones americanos al cubrir las míticas 100 millas en 19 horas 38 minutos y 26 segundos. La prueba tuvo lugar en Columbia los días 6 y 7 de octubre y nada más finalizar la misma, Ladany, reservista del ejército, tuvo que coger un avión y regresar a Tel Aviv, ya que las fuerzas armadas de su país habían sido movilizadas por causa del conflicto bélico que enfrentó a Israel con Siria y Egipto y que se dio en llamar la Guerra del Yom Kippur.
Hace dos años, cumplidos ya los 70, realizó una prueba solitaria de 100 millas en Ashtabula, Ohio, EEUU, que terminó en 21 horas 45 minutos y 34 segundos.
"En el atletismo, donde los marchadores forman una clase aparte debido a su distintivo estilo mecánico y su dedicación casi febril, Ladany era aún más reconocible con sus gafas de montura negra".
De la reseña de Neil Ambdur el New York Times
Pero con todo, la historia de los exitos deportivos de Shaul Ladany no ocupa más que un pequeño apartado dentro de lo que es su historia personal. Hace unos años, el diario "The Scotsman" publicó un artículo de Alan Hall, enviado especial al campo de concentración de Belsen Bergen, en con motivo de los actos que allí se llevaron cabo para conmemorar el 60º aniversario de su liberación por parte de soldados británicos. Traduzco a continuación uno de los párrafos del reportaje de Hall, en el que reproduce sus conversaciones con algunos de los supervivientes que acudieron aquel día al campo para recordar la efemérides.
Otro de ellos era Shaul Ladany, de Israel, que era solo un niño cuando los británicos llegaron. 'Dios ha brillado dos veces para mí en la vida' , dice. Y es que en 1972 Ladany, que era marchador del equipo olímpico israelí en Munich, se salvó por los pelos de ser secuestrado y luego asesinado junto a otros atletas de su país por terroristas palestinos. El y su hermana María caminaron cogidos de las manos hasta los barracones en los que una vez se hacinó gente ya más muerta que viva. Caminaron también junto a las fosas comunes, una de ella con los restos de Ana Frank, la niña judía cuyo diario se convirtió en una luz de esperanza para la humanidad en los años que siguieron a la guerra.
'¿Sabe lo que realmente recuerdo?', me dijo Ladany. 'Recuerdo estar tan hambriento que me dolía ver los tomates silvestres que crecían en el bosque al otro lado de las alambradas. Eso me atormentaba más que cualquier otra cosa.'

2 comentarios:

la granota dijo...

¿Y cual fue la otra vez?

Bernardo José Mora dijo...

La primera será Bergen Belsen y la segunda Múnich. Se salvó en ambas. Adonai Eloeinu, Adonai Ejad.