lunes, 15 de septiembre de 2008

Puré de patatas


No se dirá que no asumo mis fracasos, aunque sea con una semana de retraso. Saint Thibault des Vignes, a unos 40 kilómetros al este de París. Primera edición de su prueba de 24 horas. A toro pasado, viendo los resultados -el primero fue Stephane Paille con 190km- pienso que debí haber ganado. O quedar segundo al menos. Mi entrenamiento era semejante al del año pasado y entonces, durante las 28 horas de Roubaix, cubrí 194km en las primeras 24.

Pero esta vez estoy solo. Solo y en pelotas. No tengo avituallador ni casi avituallamiento propio. Unas barritas, unos dátiles y listo. Y tampoco lugar donde ponerlo. Tengo que dejar mis cosas en un rincón de una tienda del equipo de Vernon, Sylvianne, Alain y compañía. Salgo a la aventura, como hacía años que no lo hacía. Pero entonces no me recibía el organizador diciéndose que esperaba que ganase. En el avituallamiento oficial hay fruta, agua, coca-cola y café, y dicen que por la noche pondrán sopa. A ver cómo me las apaño, me digo.

A partir de la tercera hora marcho junto a Sandra Brown, lo que me indica que muy fino no debo ir, pero tampoco hay que alarmarse; todavía queda muchísima carrera. Al poco, Richard, el marido de Sandra, y Cathy, que también está aquí para ayudarla, se ofrecen a avituallarme. "Si necesitas algo, nos lo pides.” Pero ni siquiera me dejan pedirlo. Desde la siguiente vuelta empiezan a avituallarme unilateralmente. Me dan lo mismo que a Sandra: Puré de patatas cada dos vueltas, esto es, cinco kilómetros. Puré frío, porque ellos también vienen con el equipaje justo. (Comer puré frío a medianoche es una experiencia por la que recomiendo pasar a todo el mundo al menos una vez en la vida.)

En fin, que las horas se suceden y veo que empieza a abandonar gente: David Ruelle, Thierry Herinrich, Dominique Naumowicz, Roger Brunet. Yo sigo, pero ya digo que no voy lo fino que debería, y a partir de la octava hora ya ando bastante justo. Empiezo a bajar considerablemente el ritmo, me cuesta llevar los brazos altos, y me empieza a superar gente. Y a Sandra ya ni la veo. Me pongo más ropa. Doy una vuelta simplemente caminando. Me paro cinco minutos que al final casi son diez. Sigo otra vuelta. Me vuelvo a parar. Es la una de la madrugada. Tengo todavía catorce horas de prueba por delante. Lo dejo. A la mierda con todo. 82 kilómetros. Lección aprendida.

Foto cortesía Guy Destré


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7 comentarios:

Karpas dijo...

Esta claro que no nos han ido bien las cosas, animo!!!

Saludos!!

Pere dijo...

Tiempo al tiempo. Lo mejor de todo es que, pasados los cuarenta (me refiero a años y no a kilómetros), aunque algunas veces nos cagemos en todo, luego lo relativizamos. A seguir en marcha toca. No hay otra. Saludos.

Anónimo dijo...

Cuando algo no se empieza con buen pié... más vale no dar más vueltas (nunca mejor dicho). Puré de patatas!!! Anda que algunos avituallan cosas más raras...Será por gustos.

Kosa

PD. Suerte en la próxima.

Vic dijo...

Bueno, sólo le pasa a los mejores...

lUIS dijo...

A LA SIGUIENTE¡

titoberna dijo...

Ante todo darte ánimos,porque estas cosas pasan.A veces no vale que estés en forma,encima tienes que tener el día.Por lo que veo los franceses son muy tacaños con el avituallamiento,bebidas isotónicas y geles con maltodextrinas deberían ir a cuenta de la organización.Deberían dejar mesas para depositar el avituallamiento particular,ya que no todo el mundo se puede traer a un familiar o amigo.Normalmente las maltodextrinas que son carbohidratos de cadena media ,ideales para este tipo de pruebas,se obtienen de la patata y la remolacha mediante un proceso químico.La decisión de Sandra Brown de tomar puré de patatas es acertada a medias,porque el organismo tarda unas horas en procesarla,aunque no tanto como la pasta que tarda unas 10 horas.Si compras el gel como ya está procesado químicamente,su efecto es más inmediato.No obstante,es una buena solución casera.Saludos.

Bernardo José Mora dijo...

Gracias por la clase. Un saludo.