lunes, 9 de febrero de 2009

Doscientos años después

El 12 de julio de 1809, a las tres y treinta y siete minutos de la tarde, en Newmarket, Inglaterra, Robert Allardice, más conocido como Capitán Barclay, finalizaba la prueba que le iba a hacer famoso: las 1.000 millas en 1.000 horas. Aunque se trata más de una prueba de resistencia al sueño que realmente atlética, la hazaña de Barclay señala uno de los hitos de la historia de la marcha. El próximo 12 de julio, a las tres y treinta y siete minutos de la tarde, cuando se cumplan exactamente doscientos años del momento en que Barclay terminó de cubrir la última de sus mil millas, debe finalizar también, y en el mismo Newmarket, la prueba que conmemorará la efeméride. Será el campeonato de larga distancia de la Race Walking Association inglesa. Las cien millas en 24 horas de los centuriones británicos. La salida, el sábado 11 a las 3:37 de la tarde.

1.000 millas en 1.000 horas
Adaptado del libro "Camine", de John Man (Edaf, Madrid, 1980)
Robert Allardice, más conocido como Capitán Barclay, nació en Ury, Escocia, el 25 de agosto de 1779.
Notable andarín, alcanzó el pináculo de su carrera en 1809 al convertirse en el primer hombre en caminar 1.000 millas en 1.000 horas sucesivas, una proeza muchas veces intentada pero jamás realizada hasta entonces. (El caminante debía cubrir exactamente una milla cada hora durante mil horas, esto es, 41 días y 16 horas). Barclay apostó 1.000 guineas suyas contra otras tantas del "dandy" James Wedderburn-Webster. La importancia de la apuesta la revela el siguiente dato: por aquellos tiempos un artesano o un granjero ganaba 50 libras al año. La prueba comenzó en Newmarket la medianoche del 1 de junio y durante el tiempo que duró Barclay no durmió nunca más de media hora seguida. Desayunaba a las cinco de la madrugada un ave asada, medio litro de cerveza fuerte y dos tazas de té acompañadas de pan con mantequilla. A mediodía tomaba filetes de vaca y chuletas de cordero en días alternos. Una ingente multitud siguió el desafío "in situ" y los periódicos le dedicaron un amplio espacio en sus páginas. Se llegó a apostar, bien en su favor, bien en su contra, un total de 100.000 libras esterlinas (el equivalente de 40 millones de libras de hoy en día), y entre los apostadores se encontraba nada menos que el mismísimo Príncipe de Gales. Esto hizo que Barclay, por razones de seguridad, se hiciera acompañar durante las noches por el excampeón de boxeo John Gully, y que él mismo caminara armado con pistolas. Las campanas de Newmarket repiquetearon cuando el día 12 de julio, a las cuatro de la tarde, completó el recorrido. Barclay había ganado 1.000 libras y perdido 15 kilos. Ocho días después, vestido ya de nuevo con el uniforme de los Fusileros Reales de Gales, dejaba Inglaterra para reintegrarse a su regimiento, que combatía a las tropas de Napoleón en los campos de batalla de Europa.

1 comentarios:

titoberna dijo...

Este caballero no se privaba de nada,,buenas carnes,cerveza,etc.Puestos a pedir,a ver si en Antibes nos dan langostinos,chuletón de buey,etc.Así da gusto realizar retos y encima pasta gansa.Un saludo.