lunes, 20 de julio de 2009

El estado de la cuestión


En el foro francés de Cybermarcheur se discute sobre el futuro de la marcha a partir del artículo de Alain Moulinet ("La marcha camina hacia su perdición") que ya traduje aquí en su momento. Moulinet, antiguo marhador internacional, defendía un cambio en las reglas en lo concerniente a la flexión y el aumento de las distancias. Las opiniones divergentes subrayan el hecho de que con el aumento de distancias habría menos marchadores y el seguimiento de los medios, especialmente la televisión, sería menor. Al cabo de un tiempo intervengo yo.
¿Qué es lo que queremos los marchadores? ¿Ser famosos o disfrutar de nuestro deporte?
Aumentar las distancias oficiales de competición internacional (y terminar así con los problemas de juzgamiento) puede ser el fin de la marcha en los JJOO y los Campeonatos del Mundo, pero es la única forma de de darle la credibilidad que ahora le falta.
La IAAF no lo aceptará nunca, de acuerdo, pero entonces tendremos que seguir viendo fotos e imágenes de video de los campeones olímpicos y del mundo en flagrante suspensión (muchas veces perfectamente visible también al ojo humano). Me parece muy triste.
En seguida, J.X., que es juez de marcha -antiguo juez internacional, recalca en su firma-, interviene diciendo que los marchadores de gran fondo no marchan mucho mejor que los de velocidad. Termina diciendo que hay que dejar de criticar el juzgamiento de la marcha. Pues sí que empezamos bien. Así que respondo.
La solución de la marcha no es ignorar los problemas. Si no podemos mejorar el juzgamiento de las infracciones (que son reiteradas) hay que impedir que esas infracciones se produzcan. Eso se consigue aumentando las disancias de competición. (Yo nunca he visto una foto de un marchador de gran fondo en suspensión.)
Ahora es L.H. el que pregunta que por qué se hace tanta incidencia en la falta por suspensión y se encuentra normal la flexión. Intervengo de nuevo.
Porque la flexión es normal. (Hablo de una flexión natural,, ¿ok?) El reglamento de la marcha ha modificado varias veces el artículo de la flexión buscando la definición correcta. La actual es artificial. Con el actual reglamento de la flexión todos los campeones olímpicos de 20 y 50km anteriores a 1972 serían descalificados.
J.X. hace aquí dos intervenciones seguidas. En la primera afirma haber visto a un marchador de París-Colmar en suspensión. (Si él lo dice... Yo me pregunto como es posible perder contacto cuando se va a casi ocho minutos por kilómetro.) En la segunda, deja una pregunta: "¿Por qué ciertos marchadores de gran fondo hacen sus mejores marcas en pruebas donde no hay jueces?" Contesto con otra.
¿Por qué en las pruebas de velocidad con jueces hay más marchadores que corren que en las pruebas de gran fondo sin jueces?
Philippe interviene diciendo que no está de acuerdo con esto (a mí me parece impepinable, francamente), y J.X. vuelve a exigir que no se critique a los jueces. Deja caer una curiosa advertencia: "Continuar criticando a los jueces no conseguirá nada; más bien lo contrario: se podría llegar a un endurecimiento de la aplicación del reglamento". Esto ya me toca un poco los huevos.
Esto es fantástico. ¿Podemos criticar al gobierno, al Papa, al presidente de los Estados Unidos y no a los jueces de marcha?
Las decisiones de los jueces deben ser aceptadas y asumidas, pero pueden ser criticadas. Por supuesto.
A partir de aquí, J.X. pierde un poco los papeles y por respeto yo dejo de transcribir.

5 comentarios:

la granota dijo...

Ohhh, justo cuando se ponía interesante...

Luis dijo...

¿Desde cuando eres politicamente correcto? jajaja

Buenas intervenciones.

santiago dijo...

Habrá que seguir atentamente el desarrollo de este tema. Más de uno, entre ellos yo, está seguramente impaciente, viendo en que acaba la cosa.

¡ Ya solo falta que tengamos que ir por la calle mirando hacia atrás en la calle, por si un juez nos sigue... !

Kiko Rodriguez dijo...

Sigue traduciendo, que yo el frances no lo controlo. Ahora que se ponia interesante.

Bernardo José Mora dijo...

Seguro que podéis poneros en el papel de juez francés cabreado y aunque no controléis el idioma podeís imaginar perfectamente sus palabras. Desgraciadamente, todas estas discusiones se vuelven predecibles a partir de cierto punto. Cualquier cosa antes que ponerse a discutir realmente sobre el fondo del asunto.