miércoles, 18 de mayo de 2011

La soledad del marchador del fondo

Crónica del Tomir 44
A mitad de subida del Tomir me cruzo con un excursionista que se aparta para dejarme pasar. Me pregunta si voy el último. Le contesto que no sin demasiado convencimiento. Me temo que los dos únicos tipos que iban detrás de mi se han retirado ya y realmente sí lo soy. La confirmación de mis sospechas me llega cuando, poco después de alcanzar la cima y empezar la bajada, escucho voces a mi espalda y me giro para descubrir a la pareja, él y ella, que va haciendo labor de escoba. Ya los tengo ahí, maldita sea. Me animo pensando que en el fondo la cosa no tiene mayor importancia porque he pasado por el control del kilómetro 29 en el coll des Pedregaret con media hora de adelanto sobre el tiempo límite, así que voy a llegar el último, sí, pero voy a llegar.

A mitad del descenso me alcanzan y se ponen a seguirme a unos pocos metros de distancia. No es la primera vez que voy a acabar el último en una carrera, y por eso mismo sé muy bien que si hay algo que el último clasificado de una prueba agradece sinceramente es poder pasar el trance con discreción y, de ser posible, en la intimidad, Cuando vas el último, hasta el tañido de campana que avisa a todo el mundo que solo te falta una vuelta acaba por estar de más. No sé quién es la pareja que me sigue, pero ya veo que en los diez kilómetros que me quedan me voy a tener que tragar obligatoriamente su interminable cháchara. Eso si no termino por descalabrarme en cualquier momento, porque me pisan los talones de tal manera que si no aumento el ritmo igual en un descuido me pasan por encima. Por su culpa he tropezado más veces en este último kilómetro que en todo el resto de la carrera. Al poco oigo como ella le pregunta a él que qué tiempo cree que vamos a hacer (¿vamos?, ¿cómo que vamos?). Siete horas y media, contesta. Según mis cálculos estaremos más cerca de las ocho horas que de las siete y media, conque a ver si nos tranquilizamos y nos lo tomamos con calma.

En el avituallamiento del kilómetro treinta y cinco parece que se paran. Yo lo hago lo justo para beber algo de isotónico, sin hacerle puñetero caso al voluntaario que me ofece betadine -no me había dado cuenta hasta ahora de que llevo sangre en las manos, me cago en la puta "rosseguera"-, y reemprendo en seguida la marcha apretando el paso para ver si les saco suficiente ventaja y me libro de ellos.

Es inútil. Antes de diez minutos los tengo de nuevo pegados al cogote contándose la vida el uno al otro. Oigo como él se queja de que ir a este ritmo tan lento le carga mucho las piernas. Joder con el señorito. Pues que sepas, pienso, que no tengo intención de correr ni un solo metro, ¿estamos? He llegado hasta aquí caminando toda la carrera y así llegaré al kilómetro cuarenta y cuatro. Por mis huevos.

Los cinco kilómetros finales son de aslfato pero hasta llegar allí todavía me quedan al menos uno par más por caminos pedregosos. Miro constantemente el reloj, y me parece que no soy el único. Oigo ahora como ella vuelve a preguntarle por el tiempo que se supone que vamos a hacer. Él contesta que será más de siete horas y media, que antes dijo ese tiempo porque pensaba que iríamos más rápidos en la bajada, tócate los cojones. Ya es lo que me faltaba, me digo justo antes de poner mal el pie y estar a punto de darme una leche.

Llegamos por fin (llegamos, sí, porque a este par ya no me lo quito de enicma, habrá que joderse) al avituallamiento del kilómetro cuarenta. Los voluntarios apuntan el número de mi dorsal mientras apuro un vaso de agua.
-¿Y el vuestro? Ah ya, que sois la escoba. ¿Así que el 493 es el útimo?


Foto: Dani Salas

19 comentarios:

Roman Morell dijo...

Que bueno Bernardo, como me he reido.
La verdad es que lo tuyo tiene un merito increible, no sólo hicistes 44 durisimos km de montaña marchando sino que aguantastes las ganas de girarte y abofetear a tus "conmpañeros de marchada"

samuel dijo...

Muy bueno Bernardo, te falto entrar los tres de la mano, unidos por la fatiga de tantos km juntos que no revueltos ni mucho menos jajaja, te apuesto que en otra carrera de montaña mas rodadora, no quedas el ultimo, ahora no te puedo asegurar un final de carrera con parlanchines mirando el crono cada diez minutos.

Anónimo dijo...

Bernardo impunga la clasificación, que el chico te va recortando por dentro.... un abrazo
Alberto de Antibes

Joan Fornés dijo...

Joder Bernardo, lo de que te arreen los "escoba" tiene delito. Con lo tranquilito que vas tu solo (haya o no calvo de por medio) :)
Me he reido un rato, ¡sí señor!

cierzo dijo...

Un abrazo Bernardo.

la granota dijo...

Je, me recordaste una vez que los escobas me iban diciendo todo el rato "venga que la pillas, que tiene el culo gordo" pero no la pillé. Y no tenía fuerzas para darles un guantazo, además ellos iban en coche. Y tú andabas por allí.

Kiko Rodriguez dijo...

Al menos les esprintarias al final ¿no?

Bernardo José Mora dijo...

@granota
Y era verdad que tenía el culo gordo.

@kiko
La foto es de la entrada en meta. Ya ves el éxito de mi esprint,

Dani dijo...

Pues como siempre, me descojono con las anécdotas Bernardo, pero he de reconocer que toca la moral llevar a dos pájaros así pegados al culo... Aunque esté narrado en tono jocoso, el tema me parece serio porque pueden estropearte una carrera (y no precisamente corta.... 8 horas, buf).

Seguramente a ellos no les haría ni pizca de gracia ponerse en su situación.

Y dicho ésto, que me parto, tendría usté que haberse dado la vuelta y haber pedido unos metros de respiro.

Kiko dijo...

jajajaja... que bueno!

no es peloteo pero... como me gusta leerte!

Pd. es la primera vez que me he decidido a comentarte.

un saludo.

Bernardo José Mora dijo...

dani, es que si les digo algo y me hacen caso y se van se me jode el articulillo...
Un saludo a todos.

Anónimo dijo...

BJ, en el foro de atletasdebaleares parece que el "escoba" anda un poco mosca...

Bernardo José Mora dijo...

Como en este blog se ejerce la "democracia real", transcribo aquí la réplica que uno de los protagonistas de esta historia ha escrito en el foro de atletasdebaleares.com (aunque es la leche de larga).

Mi versión. Por El Escoba Fernando
Un corredor ha colgado la descripción de su carrera con algunas críticas hacia los voluntarios que hacían de escoba. Pues bien, yo que soy uno de los escobas implicados y me gustaría explicar mi versión del día, centrándome sobre todo en los últimos 10km.
Comienza la jornada, subo a la Cuculla para controlar el paso de todos los corredores. Pasan y llega el grupo escobas. Nos dicen que esperemos a un corredor eliminado por si necesitase ayuda para bajar. Siguen la carrera. Mi compañero y yo obedecemos. Aclarada la situación me quito la ropa de abrigo y comienzo a correr. Alcanzo al resto de escobas. Nos presentamos. Yo soy el que completa su recorrido Disfruto corriendo con ellos hasta la casa de Icona donde retiraran. Una compañera decide a acompañarme, se encuentra fuerte y con ganas. ¡Perfecto! Hasta ahora nos hemos mantenido a una cierta distancia del último corredor. Subimos al Tomir. Había prometido esperarla. Casi le tengo que pedir que me espere a mí. Tenemos al último corredor cada vez más cerca. Va solo y con preocupantes dificultades en las bajadas más técnicas. Al siguiente ya no lo vemos. Nos dicen que ha habido un accidente, una chica se ha caído y parece que se ha hecho daño. La han evacuado. Dentro de la desgracia, todo bien, la organización funciona. ¡Ánimo compañera! Recupérate y a seguir. Esta es la mitad de nuestra vida. En el avituallamiento nos preguntan el dorsal y les decimos que somos los escobas. Por primera vez coincidimos con el último corredor. Le hemos estado viendo toda la carrera. Ahora ya estamos juntos. Nos quedamos hablando con los voluntarios que empiezan a desmontar el chiringuito pensando en que el coche que les ha subido se ha ido con la accidentada. Seguimos y en la bajada a Fartaritx cogemos al último. Se despista un momentito y se desvía en la fuente. Le señalamos el camino. Lo mismo con el avituallamiento de Fartaritx, bla, bla, bla, etc. Echamos a correr y nos paramos junto a unos excursionistas que se estaban haciendo un arros brut (eran las tres de la tarde más o menos). Que horror, que hambre, que envidia. No podemos esperar, hemos de segur. En la bajada de Can Huguet alcanzamos nuevamente al corredor. Nos ponemos a su estela. Ya hemos observado que no corre, anda. Pero anda que se las pela. Pruebo de llevar su ritmo andando. ¡Imposible, el tipo vuela! Corro. El ritmo es incómodo, rápido para andar, lento para correr. Me agoto. Se lo digo discretamente a mi compañera pese a pensar injustificadamente que era extranjero. Ahora sé que me oyó. En el último avituallamiento lo mismo. El se va y nosotros nos quedamos. Pese a todo le volvemos a coger. Le animamos viendo que va a llegar en tiempo. Ni se inmuta. ¡Confirmado!. No entiende el castellano. Llegamos a meta. Le felicito y me contesta. En castellano. Solo me comenta que lo ha pasado mal en la bajada más técnica, que incluso ha tenido un poco de miedo. No me dice nada más, yo estoy delante, solo nos despedimos. Todo correcto.

Bernardo José Mora dijo...

(continúa)

A los tres días un compañero me llama. Escriben de ti en internet. Te paso la dirección. Leo el blog de un tal Bernardo. ¡Vaya, pero si es último! ¡Nos deja tibios! Lo analizo para rectificar mi comportamiento si fuese preciso en siguientes ocasiones y para disculparme si fuere pertinente. Y concluyo: este señor siente decepción cuando se confirman sus sospechas, es el último. De los últimos 10km recorre unos 4km con los portadores de las malas nuevas y cualquier comentario e incluso ánimo dado pasa por el tamiz de su decepción. Solo se queda con lo que él entiende como malo. Recuerda sobre todo 4 de 47. Lo sigo analizado pues algo sigue sin cuadrarme, tanta ironía y cinismo no pueden ser por eso, por ser el último. Echar la culpa a otros, como Mohurinho. ¡Hasta me ponían piedras en el camino para que me tropezara! Finalmente creo haberlo comprendido, el título de su blog me ha dado la pista. La soledad del marchador de fondo. No hablaba en sentido figurado. El problema ha sido en el fondo el de marchar en solitario 42 de 47Km. El problema está resuelto para el próximo evento donde coincidamos. ¡Ya no estarás solo! Me pondré a tu lado y cantaré durante toda la carrera la canción de Bob Esponja. ¡Ya no estarás solo! Estaremos Bob Esponja, tu (el último) y yo (el señorito), es decir, Bob Esponja, Bernardo y Fernando.
Por cierto, yo tampoco estoy enfadado. Y desde luego no creo haber hecho mal mi trabajo que desde luego, no es cerrar carreras.

Anónimo dijo...

Bernardo,discrep al 100% amb la teva crítica. En primer lloc perquè realitzar la tasca de “corredor granera” no la realitza tothom. Ho fa aquella gent capaç de dur a terme una conducta altruista, i que sobretot està concienciada amb el bon funcionament de les curses. En segon lloc, pens que tu, defensor de la teva intimitat… no has fet res més, més que vulnerar la d’aquesta gent anònima.

Doncs…sol desitjo saber la opinió d’aquesta “parella” sobre el teu comportament a la cursa.

Tanmateix el companyerisme i la solidaritat hauries de saber que són els valors més importants que definiexen un bon corredor de montanya. Aplica’t-ho!

Bernardo José Mora dijo...

Contesto de mil amores, pero antes que nada una puntualización: en este blog puede escribir cualquiera, incluso desde el anonimato, pero lecciones de solidaridad y compañerismo, ninguna, ¿estamos?

Hoy mismo, qué casualidad, me he encontrado en la calle con uno de los "escobas" y nos hemos reído un rato hablando del episodio, así que del caso concreto no diré nada más.

Hablando en téerminos más generales, solo puede decir, contestando tus palabras, que valoro mucho el trabajo altruista de los voluntarios, sean cual sea su cometido (fíjate sí lo hago que no acostumbro a dejar ningún avituallamieto o control sin dar las gracias), pero ese altruismo no puede eximir a nadie de sus errores. A mí, como participante en una carrera, me tiene sin cuidado cuál es la relación del organizador con sus auxiliaries, si profesional o desenteresada. Yo, como participante, lo que quiero -y lo que merezco- es que todo el mundo haga bien su trabajo.

En el caso más concreto de lo que debe ser la labor de los escobas en una carrera, me cuesta creer que no estemos todos de acuerdo en que esa no es correr pegados al cogote del último. Actuar así puede acarerar accidentes, algún cabreo o, como en el caso del Tomir 44, una pequeña polémica en internet.

Anónimo dijo...

Sin duda, el trabajo del senyor escoba, por muy altruista y bienintencionado que sea, pierde mucho en el momento en que reconoce valorar tu rendimiento creyendote guiri. Hubiera bastado una disculpa y la promesa de boca calladita y distancia prudencial para futuras colaboraciones. David.

Anónimo dijo...

No se porque te molesta tanto la compañia de los corredores escoba.
A mi no me importaria llegar a meta con ellos xarlando i tal... Al fin y al cabo casi siempre son corredores que te encuentras en cuaquier carrera de montanya de la copa Balear.
En fin, creo que no hay que ser tan tikis mikis. Si todos quisieramos que los corredores escobas, los abituallamintos y toda la organización fueran profesionales, (que a si, si podriamos exiguir que hicirena su trabajo a la perfección) cada inscripción valdria de 50 eurso para arriba por carrera. O sea que hay que ser menos critico y mas colaborador.

Bernardo José Mora dijo...

¿Y colaborar significa callarse cuando las cosas no se hacen como deben? Me parece que es más bien lo contrario.

Lo de la actuación de los escobas, siento tener que repetirlo, no es cuestión de que a uno le moleste más o menos. ¿Es o no es correcta en términos generales? Eso es lo que hay que discutir. Y, ya lo he dicho antes, me cuesta creer que cualquiera que lleve más de cuatro carreras en su vida piense que sí (al margen de que le pueda gustar correr en compañía).

Con todo -también lo he dicho ya no sé dónde-, el episodio en sí no pasa de ser una anécdota cómica. Me sorprende que haya gente que le dé más importancia a la crítica que la que le he dado yo al propio "error" de los escobas.