martes, 3 de julio de 2007

"En el filo de la navaja"

A continuación reproduzco el fragmento inicial del capítulo relativo a la marcha incluido en la Historia del Atletismo Mundial, obra del prestigioso Roberto L. Quercetani, publicada en Editorial Debate. (Las negritas son mías.)

"EL TÉRMINO MARCHA define una de las actividades humanas más primarias, el movimiento o desplazamiento a pie. Pero en la marcha competitiva el hombre está sometido inevitablemente al impulso de empezar a correr, especialmente cuando la distancia que debe recorrer es corta. Para conjurar este peligro, el reglamento define la marcha como una progresión de pasos dados de tal manera que nunca se pierda el contacto con el suelo y añade que al dar cada paso, el pie que avanza debe tomar contacto en el suelo antes de que el pie de atrás se levante de éste. También se dice que la pierna de apoyo debe estar extendida (es decir, no curvada por la rodilla) al menos durante un momento cuando esté en posición vertical. Pues bien, la historia del deporte nos dice que la frontera entre andar y correr es, en el mejor de los casos muy tenue. Esto explica por qué la marcha, junto con un gran número de adeptos y defensores, ha tenido siempre un gran numero de detractores, de gente que dice: "Solo un corredor mediocre puede encontrar consuelo en la marcha". Pero unos y otros coinciden al menos en un punto: la marcha adquiere toda su nobleza en las pruebas de fondo."

1 comentarios:

la granota dijo...

"Pero en la marcha competitiva el hombre está sometido inevitablemente al impulso de empezar a correr" ¿Y la mujer? ;)