jueves, 12 de julio de 2007

Una vuelta

-¿Que qué se puede hacer para entrenar una competición de 28 horas de marcha? Prueba a dar la vuelta al mundo, como Jesper Olsen.
-Ya, pero es que debería estar de regreso a mediados de septiembre.
-¿Y la vuelta a España?
-Más o menos lo mismo. Y en Andalucía debe de hacer un calor que te cagas en agosto.
-¿Qué tal la vuelta a Mallorca?
-Ya la hice. No tendría gracia repetirla.
-¿Y la vuelta a Palma?
-¿La vuelta a Palma?
-Eso he dicho.

La vuelta a París mide 35 kilómetros y describe una circunferencia casi perfecta siguiendo los bulevares exteriores. Lo sé porque también la he dado. La vuelta a Palma... Miro el mapa y no soy capaz de calcularlo. Porque una cosa es la ciudad propiamente dicha, y otra el término municipal. Ya que estoy, yo lo que quisiera es dar la vuelta al término municipal, pero este mapa que tengo es una puta mierda.

Siete de la mañana. Meto en una bolsa unos cuantos bocadillos, una manzana y un botellín de agua, además de un plano, me la cuelgo a la espalda y salgo. Adopto un ritmo a medio camino entre marcha atlética y excursionismo corriente y moliente, es decir, más lento de lo que iré durante la prueba, pero tampoco es cuestión de matarme ya en la primera semana. Arenal, S'Aranjassa, Sant Jordi, Casa Blanca, Son Ferriol, Son Cladera, La Indioteria, Palmañola, S'Esglaieta, Son Espanyol, Establiments, Génova, San Agustín y Cala Mayor. Total, 80 kilómetros, 13 horas sobre la carretera (de las que hay que descontar diez minutos para tomarme un café y algunos más repartidos entre las numerosas veces que he tenido que pararme a consultar el puto plano y la llamada a casa que he tenido que hacer desde una cabina para avisar de que iba a llegar más tarde de lo previsto). He quedado hasta los huevos.

1 comentarios:

la granota dijo...

Y unos pocos metros más por volver hacia atrás al sacarte la foto.