martes, 22 de junio de 2010

El amigo invisible


A ver si me voy a hacer un lío... Me acabo de levantar. Son las tres de la madrugada. A las ocho de la mañana de ayer me tomé las sales minerales, a la dos de la tarde el magnesio, a las nueve de la noche.... ¿Qué coño me tomé a las nueve? Ah, sí, las putas vitaminas. Entonces... ¡Ahora toca el ibuprofeno! ¡Estamos salvados!
Disuelvo el sobre en el bidón de agua y con él en la mano me pongo de nuevo a caminar en mitad de la oscudidad, con las luces de Niza al fondo y bajo un cielo sin estrellas que parece anunciar que hoy tendremos por fin la movida que el hombre del tiempo lleva días pronosticando sin suerte. Voy dándo sorbos a medida que cojeo. La rodilla me duele un huevo. Ni siquiera puedo doblarla. Y de los pies ya ni hablo. Con un poco de suerte el ibuprofeno me empezará a hacer efecto en menos de tres vueltas. Eso, o no sé cómo diablos voy a continuar tres días más así.
Al paso por meta miro el panel con la clasificación provisional. Trescientos y pico de kilómetros. Y sigo yendo primero. Le doy un nuevo sorbo al bidón y saludo ritualmente a Alain, que me adelanta. Ha descansado menos que yo y sin embargo se le ve muy suelto y rápido. Yo todavía cojeo. Dos vueltas para que empiece a hacerme efecto el ibuprofeno. Echo un vistazo a todo lo ancho del circuito para intentar descubrir quién más está dándole al pico y a la pala a estas horas. Dom también sigue en pie, maldita sea. Pensaba que descansaría más. No veo a ningún otro de los que me siguen más o menos de cerca. Esto ya es cosa de nosotros tres. Pero todavía quedan tres días más, ya digo. ¿O son solo dos? Lunes, martes, miércoles... Voy de naranja, luego hoy es miércoles. .
Otra vuelta más cojeando y me paró a tomar algo de café en el avituallamiento. Está frío, así que antes de servírmelo me lo tienen que calentar en el microondas. La mayoría de los que paran en el avituallamiento echan mano a los bizcochos, el plátano, la manzana o el chocolate y siguen su camino sin perder más tiempo.
-Tampoco hace falta que me lo den hirviendo, oigan...
Reanudo la marcha dándole ahora sorbos al vaso con el café, y al cabo de media vuelta noto por fin que voy algo mejor. Los pies ya no me molestan tanto y en la rodilla solo siento un cosquilleo cada vez más ligero. Casi sin darme cuenta empiezo a aumentar el ritmo. Sobrepaso incluso a algún corredor.(En estos casos acostumbro a poner cara de sufrimiento porque tampoco me gusta ir por ahí haciendo enemigos.) Me impulso con fuerza con los brazos, que llevo ya doblados por los codos y no colgando paralelos al cuerpo como hasta hace solo unos minutos. Al cabo de vuelta y media ya no me duele nada, alcanzo a Alain y lo dejo atrás. Esta vez no le saludo. Si continúo así, en las cuatro horas horas escasas que faltan hasta llegue el momento de volver a descansar un ratito puedo sacarle unos tres kilómetros más de ventaja. Luego me tomaré las vitaminas. Y al siguiente descanso las sales. Y luego, por la noche, el magnesio. O quizás me vuelva a tomar un sobre de ibuprofeno en lugar del magnesio, que tampoco sé muy bien para qué sirve. Quizás me lo tome incluso antes, en lugar de las sales, que saben fatal. No pasa nada si me tomo un par de sobres al día. Incluso tres.
Pero en cuanto quiera lo dejo, ¿eh?

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Extraña crónica.... Siempre sales por donde no se te espera. Seguramente sea una de las claves del interés que despiertas.
Sí , extraña crónica , divertida pero sin duda algo inquietante. Habría mucho que comentar sobre lo que has escrito. En realidad supongo que algo quieres denunciar pero no estoy segura....
Lo has hecho muy bien Bernardo. Ya superaste por 2 veces ese tremendo reto. A pasar página y a lavar la mente. Ahora a rodar por paisajes frescos y plácidos , por el Norte de Inglaterra. y a disfrutar un poco de las cosas buenas. Enhorabuena Campeón....
Sandra

Bernardo José Mora dijo...

No, no quiero denunciar nada. Si acaso, el fallo de los voluntarios del avituallamiento, de no tener siempre algo de café recién salido del microondas para que los participantes no tengan que esperar.

Sergio Calzavara dijo...

Pero', Bernardo, una pregunta: estabas solo? no tenia ninguna persona que te asistieras?
Yo, no tengo quasi ninguna experiencia en marcha de gran fondo
(al maximo competi' en la Seis horas de Bince) pero' hasta en las 50s Kms. siempre he querido tener alguien por los avitualliamientos, y en juventud hasta que los reglamentos lo han permitido tenia mi entrenador siguiendome en bicicleta!!! Imagino que los demas
tenian equipo´. Si no encuetras nadie por la proxima me apunto yo !!! Enhorabuena por tu azaña, Campeon !!!!!

Bernardo José Mora dijo...

Hola, Sergio.
Teníamos a José Cámara, que participó el último día en las 24 horas, que estuvo echando una mano, pero tampoco podía estar todo el día de aquí para allá, agotándose, así que normalmente nos las apañábamos solos. Así es más divertido, pero al final el resultado se resiente porque pierdes mucho tiempo en los avituallamientos y en los descansos.
Gracias por el ofrecimiento.

Anónimo dijo...

Bernardo, al igual que Cristina, que yo, que muchos, competimos, en el caso de Bernardo y Cristina sobretodo, con corredores que tienen varias personas de apoyo, algunos autocaravanas, gente que les prepara a cada hora lo que deben de tomar, que les avisa cuando descansa el rival... pero casi lo hace más especial todo esto, los españoles nos teníamos unos a otros para animarnos, reírnos, ayudarnos si hace falta, comer juntos... y sobretodo, compartir una experiencia que es única
ALBERTO

Bernardo José Mora dijo...

Eso es verdad, aunque el año que viene, además de tanto amigo compartiendo experiencias, me pienso llevar un barreño para poder pner los pies en remojo cada cierto tiempo.