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miércoles, 28 de septiembre de 2011

MS, el "book"

Reportaje fotográfico de José Gordon y José Escudero.

























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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Joder, qué cuesta

Madrid-Segovia 2011
-¿Así que es aquí mismo?
-Aquí mismo, sí. Bajan desde allí y cuando llegan a la plaza giran hacia la izquierda para subir por la calle Real.
-Pues menuda bajada.
-Pues sí.
Y le doy las gracias y las buenas noches y continúo caminando cuesta arriba en paralelo con los arcos del acueducto. Cojeo un poco. No es solo que tenga las piernas doloridas; es que además llevo las zapatillas llenas de chinas que he venido acumulando desde que empecé a subir por la carretera de la República hace casi treinta kilómetros. Tendría que haber aprovechado para descalzarme y sacármelas en el avituallamiento de la Cruz de la Gallega, pero a ver quién se aviene a perder un minuto teniendo ya las luces de Segovia a la vista.
Casi al final de la cuesta intercambio un saludo con uno de los corredores que ha llegado a meta poco antes que yo. Acaba de recoger la bolsa con la ropa que dejó en la salida y se vuelve para casa con la medalla colgada del cuello y un bote de aquarius en la mano. Es casi la una. Hemos tardado algo más de quince horas. Desde Madrid. Por Tres Cantos, Colmenar Viejo, Manzanares del Real, Mataelpino, La Barranca, Cercedilla y el alto de la Fuenfría. Cien kilómetros. Más de dos mil metros de desnivel positivo.
Me giro para ver bien toda la cuesta por si acaso decido no volver más. Sí, aquí es donde cada año se celebra la carrera del Pavo para bicicletas sin cadena. En esta misma cuesta. Joder, qué cuesta.

lunes, 19 de septiembre de 2011

domingo, 18 de septiembre de 2011

15:21


100 km Madrid-Segovia por el Camino de Santiago. 15 horas 21 minutos 50 segundos.
88º clasificado de 421 llegados (607 en la salida)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Retorno al pasado

A principios del siglo pasado fueron habituales en España las pruebas de marcha en las que los participantes competían con una mochila a la espalda. Aquello no respondía tanto a una necesidad logística cuanto a una obligación reglamentaria. Simplemente, se trataba de pruebas organizadas por entidades dedicadas al excursionismo que querían dotarlas de su propio sello. Con el tiempo, las mochilas desaparecieron de las espaldas de los marchadores para acabar pasando a las de los corredores gracias a la proliferación, sobre todo estos últimos años, de trails, maratones por el desierto, ultras y autosuficiencias varias.
Repasemos la lista: una camiseta de manga larga, cortavientos o chubasquero (en función de la previsión meteorológica), las gafas de sol, la luz frontal, la luz de posición, el botellín de agua y un paquete de klínex. La gorra la llevaré puesta. No sé si me estoy dejando algo.
Madrid-Segovia, el sábado.
Foto: AEMA

viernes, 2 de septiembre de 2011

Postas

Sabes lo importante que es el avituallamiento. Beber, pero también comer. Ya lo dijo Napoleón: “Un ejército marcha sobre su estómago”. Hasta Segovia son 100 km y hay que empezar alimentándose desde el principio. Pero el primer avituallamiento está en Colmenar, km 25. Hasta ahí habrá que tirar con lo puesto el día anterior.
-Un bocadillo de calamares, por favor.

Madrid-Segovia, 17 y 18 de septiembre.

sábado, 27 de agosto de 2011

La carretera de la República


Cercedilla. Llevas algo así como 63 km y empiezas a estar hasta los huevos. Acabas de comer algo de pasta en el avituallamiento y cruzas el pueblo justo a la hora en que la gente se sienta a tomar el fresco en las terrazas de los bares. Mal momento para que te entren ganas de eructar. A la salida comienza la cuesta. El alto de la Fuenfría, con sus 1.500 metros sobre el nivel del mar, está casi 15 km más arriba. La ascensión no es muy dura, pero no tiene descanso. Empiezas a subir por la carretera que lleva a Las Dehesas. Oscurece y sacas el frontal de la mochila y enciendes la luz. Un par de kilómetros más adelante abandonas el asfalto para tomar la carretera de la República. La llaman así aunque se mandó construir al final de la Dictadura de Primo de Rivera. Durante la República se paralizaron las obras debido a la presión de grupos ecologistas y se quedó en una pista forestal jalonada de miradores que ofrecen hermosas panorámicas de la Sierra. Pero a esas horas ya es de noche y tú no ves nada.
Madrid-Segovia, el 17 y 18 de septiembre.

jueves, 28 de julio de 2011

La Barranca


El avituallamiento de La Barranca está en el kilómetro 57,5. La interminable pista forestal que lleva hasta allí y que empieza poco después de dejar Mataelpino continúa ascendiendo durante al menos un kilómero más. Luego alcanza la carretera justo allí donde se alza al antiguo Sanatorio de La Barranca, que fue primero hospital de tuberculosos y más tarde psiquiátirco, hasta que fue abandonado a mediados de los noventa, y cuya silueta domina todo el valle. Cristales rotos, paredes desconchadas, maleza, letreros de "Prohibido pasar" e historias de fantasmas en los foros de internet.
Madrid-Segovia, el 17 de septiembre (menos mal que pasamos de día)

martes, 5 de octubre de 2010

Segovia, 2:08 a.m.

Alguien dirá que hay maneras mucho mejores de pasar la noche de un sábado en Segovia que metido en un saco de dormir y echado sobre una colchoneta junto a las espalderas de un pabellón deportivo. Puede. Pero no después de haber llegado marchando 100 kilómetros desde Madrid y de haberlo hecho en algo menos de 15 horas y media, cansado, bastante dolorido y mucho más destemplado. Y sobre todo, para qué lo vamos a negar, cuando recuerdo que mientras yo me arrebujo en el interior del saco buscando dar con la posición correcta para dormir mis buenas cuatro o cinco horitas de un tirón, allí fuera, en mitad de la noche y el frío que empieza a colarse por entre las costuras, hay todavía un par de centenares de tipos con mochila a la espalda y linterna en la frente sufriendo lo que les queda de camino hasta el acueducto. Pues sí, qué bien se está aquí dentro, oye.

Doy tiempo a que se me cierren de una vez los ojos pensando precisamente en todos esos que están cubriendo ya los últimos kilómetros, a través de la cañada, bajo el cielo negro, poniendo más empeño en orientarse que en mantener el ritmo ya de por sí renqueante a estas horas de la madrugada, viendo ya las luces de Segovia cada vez más cerca y creyendo reconocer equivocadamente los arcos del acueducto allí a la izquierda.

No me olvido de los que, más atrás, acaban de coronar los casi 1.800 metros del alto de la Fuenfría después de ascender cansinamente por la frustrada carretera de la República, rezando también ellos en cada curva que la siguiente les deparase el inicio de la anhelada cuesta abajo. Me los imagino intentado decidir entre el caldo o el café con leche del avituallamiento (yo elegí el café con leche, pero a mi lado coronó alguien que pidió las dos cosas, menos mal que en vasos diferentes).

Los habrá todavía que estén al inicio del puerto, catorce kilómetros más abajo, aunque a estas horas difícilmente habrán encontrado a su paso por Cercedilla a gente sentada a las mesas de las terrazas (dudo mucho que hayan encontrado siquiera las mesas). Sin prisas, habrán aprovechado el último avituallamiento sólido, la pasta, la fruta y los pastelitos (tengo que acordarme de acercarme a Mercadona para comprar medio kilo de esos que tenían sabor a fresa, pero en la próxima carrera debería ser capaz de no comerme más de cuatro seguidos), para recuperar un tanto las fuerzas antes de afontar los últimos treinta y tantos kilómetros, convencidos ya de llegar hasta el final.

Para todos ellos han quedado atrás el estoico ascenso desde Mataelpino, el ondulante discurrir de las vías pecuarias a partir de Manzanares del Real, la travesía de las calles de Colmenar Viejo bajo la solana -a mi me habría tocado prestar la mili allí si no me hubiera presentado voluntario en Aviación, por lo que me ha hecho ilusión conocer mi destino aunque fuera con dos guerras de retraso-, y los kilómetros iniciales, todavía cómodos y alegres, en grupo, hasta Tres Cantos.

Ha sido todo muy bonito y emocionante, sí, pero dejémonos de bobadas sensibleras: a estas horas donde mejor se está es aquí dentro bien calentito y quieto.

Vaya, ahora tengo pis.

domingo, 3 de octubre de 2010

15 horas


Concretamente 15 horas 22 minutos y 6 segundos (en 100km o más),
El 84º de 373.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Trashumad (Madrid-Segovia, ya digo)

Sabado 2/10
Madrid. 27ºmax 13ºmin, vientos SW 14km/h. Parcialmente nuboso.
Cercedilla. 21ºmax 9ºmin, vientos SW 14km/h. Parcialmente nuboso.
Segovia. 25ºmax 10ºmin, vientos SW 10km/h. Nubes y claros.
Domingo 3/10
Cercedilla. 17ºmax 9ºmin, vientos W 32km/h. Lluvia.
Segovia. 20ºmax 10ºmin, vientos W 32km/h. Lluvia.
Fuente: Aemet.es


(Servimedia, 29.09.2010) Un millar de corredores beberán recorrer 100 kilómetros en menos de 24 horas, atravesando la Sierra de Guadarrama.
Los amantes de las carreras y de la aventura tienen este próximo fin de semana una nueva cita, con la disputa de la primera edición de la prueba Madrid-Segovia por el Camino de Santiago, una marcha-carrera en la que cerca de un millar de atletas tratarán de recorrer en el menor tiempo posible 104 kilómetros (los cuatro primeros neutralizados y los 100 siguientes cronometrados) entre la madrileña Plaza de Castilla y el acueducto de Segovia.
Los aventureros, corredores y andarines que participarán en la prueba atravesarán varias localidades, como Madrid, Tres Cantos, Colmenar Viejo, Manzanares El Real, Mataelpino, Navacerrada, Cercedilla y Segovia, así como parajes naturales de gran atractivo, como un tramo de la Calzada Romana que une Cercedilla y el Puerto de la Fuenfría, el punto más alto del recorrido, con 1.796 metros de altitud.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

De Madrid a Segovia


Bueno, al final me inscribí. Madrid-Segovia, el 2 y 3 de octubre. 100km siguiendo el camino de Santiago. No es una prueba de marcha pero tampoco un trail al uso. Se trata de ver cuánto tardamos cada uno en llegar a Segovia. Pues ya veremos cuánto. porque yo no pienso correr ni un metro.
La única vez que he participado en una prueba así fue en 1995, en la primera edición de los 101km de Ronda que organiza la Legión. Era un circuito diferente del actual, pues se salía de Ronda y se llegaba a Marbella. Entonces tardé 14 horas y media y se me cuadraron dos legionarios.